Año Supernova

El Supernova International Ska Festival es el festival de música más grande del mundo dedicado al ska y entre los más grandes de música independiente en USA. Es un evento que creció a partir de una fiesta privada de patio trasero que se vino arriba y acabó siendo un festival de 3 días, 40 bandas y 30 h. de música ska en streaming con miles de fans alrededor del mundo en Septiembre de 2021.

Hepcat, en la edición de 2021 de Supernova International Ska Festival

La clave del éxito abrumador de Supernova ha sido la capacidad de sus organizadores para colocar artistas prometedores del panorama actual como Bite Me Bambi y Catbite con superestrellas de finales de los 90 como Hepcat y The Pietasters, junto a leyendas del ska como Derrick Morgan,
Doreen Shaffer y The Skatalites. Desde 2014, los artistas participantes en el festival han representado ocho décadas de música ska que comenzaron a partir de los años 50 del siglo pasado.

Fort Monroe, Virginia

Así pues, de manera natural y al igual que Santiago de Compostela tiene su Año Xacobeo como centro de peregrinación de la cristiandad en el Camino de Santiago, todos los amantes del género caribeño van a tener en 2023 su particular Año Supernova en el mismo lugar de la última edición: Fort Monroe, Virginia. Y no, no estamos exagerando.

La edición de 2023 se espera la más grande hasta el momento, con 36 bandas de 8 países y unos 15.000 fans (5.000 por jornada) en un inolvidable fin de semana del 15 al 17 de Septiembre. Una de las sorpresas ha sido la presencia ya confirmada de Tokyo Ska Paradise Orchestra, junto con nombres como Hollie Cook, Fishbone o Out Of Control Army por mencionar unos pocos.

Como ya es casi tradición -aunque sólo lo hemos hecho una vez en 2021- en la azotea de Manda Carallo Show tendremos toda la información del festival, este año de una manera muy especial. Permanezcan atentos.

Más información:
Supernova International Ska Festival
Fort Monroe, Virginia (USA)
15-17 Septiembre 2023
www.supernovaska.com

 

 

 

 

Alma de Domingo

 

Hemos comenzado la tercera temporada de un modo insuperable, recibiendo la visita de dos artistas pertenecientes a generaciones distintas -aunque por muy poca distancia en realidad- y muchas cosas en común entre ellos.

Miguel Ferre AKA Miguelito Superstar (Fundación Tony Manero) y Genís Bou Puig (The Gramophone Allstars Big Band) visitaron la azotea presentando «Slip My Soul On A Sweet Sunday» un proyecto en el cual han colaborado a lo largo de 2022.

Se trata de un tributo a la Fundación Tony Manero y sus más de 25 años de carrera en lo más alto de la música disco y funk hecha en España. Viene precísamente en el año de su despedida y coincidiendo con el 20º Aniversario de «Sweet Movimiento (2002)» uno de los albumnes más destacados de su discografía. Pero no se trata de un tributo al uso, más bien hablamos de una nueva mirada sobre FTM por parte de tres bandas catalanas más jóvenes que ellos, que recogen el legado del grupo y hacen una interpretación libre de cuatro de sus éxitos aportando cada una su firma particular.

Slip My Soul On A Sweet Sunday

El resultado es un disco que ve la luz en el día de hoy en formato vinilo de 12″ y que abre con el sonido jazz jamaicano esplendoroso de The Gramophone Allstars Big Band interpretando «United Soul» con unas Sey Sisters en estado de gracia y un aderezo de alta cocina en la voz de Paquito Sex Machine y la guitarra de Lalo López, dando el amén a la versión revisitada del clásico de los Manero.

La experiencia continúa con el jazz cósmico de .I. el trío liderado por el pianista y compositor Biel Solsona, jóven seguidor impenitente de los Manero que actualmente partipa en Lalo López Limited Orchestra, el proyecto funk del guitarrista de FTM.  En manos de Biel «Sunday Disco Dawn» se convierte en una experiencia humeante y reflexiva tras la batalla del saturday night, con los primeros rayos del sol rebotando en las gafas de espejo y el aire de la mañana llenándolo todo.

La cara B nos introduce en el territorio de The Changes con una apuesta audaz en la versión de «Sweet Movimiento». En palabras de Roger Roca «en las manos de The Changes, las partituras de los Manero se convierten en otra cosa»… Joan Casares, batería y miembro de The Changes, es el artífice de este arreglo en forma de swing y con un amplio espacio para la improvisación con cierto aire clásico de los años 50.

La aportación de The Changes suma otra versión a este trabajo, con una lectura de «Slip Life» que hace una fusión entre música disco y jazz cerrando el disco de manera brillante con un juego cruzado de metales firmado por Oriol Vallès.

SLIP MY SOUL ON A SWEET SUNDAY sale hoy a la venta editado por el sello de Barcelona SAY IT LOUD.

Enlace a la entrevista:

Enlace al podcast del EP71 completo:

Faltó la queimada

Hemos tardado casi un mes en recuperarnos de la hostia que nos pegamos esa tórrida noche del pasado Agosto, en la cual todos los sistemas fallaron y tardamos más de dos horas en volver a levantarlos para llevar la señal de Manda Carallo Show hasta vuestras pantallas… Pero ya lo decía Popper: «El error es la base del conocimiento»

Cualquiera que haya preparado algo durante semanas y se le haya caído en el último momento de manera inexplicable, sabe de lo que hablo. La idea inicial era hacer una queimada durante esa sesión de verano bajo la luna llena, pero después me pareció algo barroco y peligroso para hacer en solitario en la azotea -y además en directo- Conste que incluso tenía preparado un extintor para la ocasión ??

Descarté esa idea y os confieso que estoy convencido de que por eso falló todo. Si hubiese hecho la queimada, el aquelarre hubiese sido completo y las brujas se hubiesen puesto de nuestra parte… o al menos hubiese sido divertido ver la cara de los bomberos al llegar a la azotea (menudo tik-tok salía de ahí…ríete de Rosalía en bikini)

Mi agradecimiento a tod@s por vuestro apoyo y aquí os dejo lo que salvé de esa sesión de verano, espero que la disfrutéis:

Y hay que aprender de los errores. El año que viene habrá queimada… ???‍♀️

Muy pronto nos vemos.

Marca Skatalites

Todavía resuena el eco del final de las fiestas de San Isidro que tuvimos el pasado domingo 15 mayo en Madrid en Las Vistillas a cargo de The Skatalites. Fue algo ciertamente insólito viniendo de un ayuntamiento tan poco entregado a este tipo de excentricidades culturales. Aunque hablando de Soul por ejemplo -y abriendo paréntesis- ya tuvimos cierto precedente las pasadas Navidades los que pudimos disfrutar con Shirley Davis & The Silverbacks en el auditorio de Conde Duque a un precio realmente popular. Esto no deja de ser paradójico en cierto modo, sin entrar en valoraciones políticas. Para quién no lo sepa, la artista británica de origen jamaicano es considerada actualmente la nueva diva del Soul europeo y -junto a la banda que la acompaña- ofrece un espectáculo solvente, íntimo y lleno de emoción, que pudimos disfrutar unos cuantos despistaos que andábamos por la ciudad sedientos de buena música en directo esos días. Y encima tenemos el privilegio de tenerla de vecina en Madrid, no se puede pedir más.

Pero volviendo a San Isidro, The Skatalites irrumpieron en el final de las fiestas procedentes de una gira europea cargada de pequeños clubs abarrotados, algo que también ocurrió en los Jardines de las Vistillas donde no cabía un alfiler. Se trata de un recinto donde es díficil ver bien el espectáculo si no te has adelantado varias horas para tomar posiciones, pues hay arbolado y otros elementos urbanos que lo impiden (está ubicado junto a las laderas de lo que se llamaba el antiguo cerro del campillo de las Vistillas y las caídas etílicas por la pendiente durante las fiestas son ya todo un clásico) Sin embargo, tanto el sonido como el montaje estuvieron al nivel que corresponde a unas fiestas de Madrid, compensando la escasa visibilidad.

El público, que era heterogéneo y más o menos ajeno a la música jamaicana como corresponde al final de unas fiestas patronales, estuvo absolutamente entregado al repertorio clásico de esta formación fundada en Jamaica entorno a 1960. Y se corearon vivamente a base de lo, lo, lo futbolístico piezas como Latin Goes SkaGuns Of Navarone, algo muy español por otra parte. Me atrevería a decir que el público estuvo incluso más entregado que los propios artistas -o esa sensación me dió- a juzgar por el despiste generalizado sobre el escenario tras el primer -y último-  bis de la noche y la salida algo precipitada con la que terminaron la actuación, la cual -dado lo histórico e insólito de la cita- tal vez hubiese merecido otro final más épico.

The Skatalites siempre estuvieron rodeados de una atmósfera de leyenda por ser pioneros en su estilo, aunque no fueron los únicos. Esa leyenda crece y se consolida muy especialmente a partir de su reencuentro en la década de los 80, tras el paréntesis que siguió al trágico suceso protagonizado por su trombonista Don Drummond, que fue encarcelado en 1965 por asesinato y murió recluido en 1969 en circunstancias no demasiado claras. En 1983 inmortalizaron su reencuentro con la grabación en vivo de Streching Out en un club de Kingston, siendo sin duda uno de los trabajos más relevantes de toda su amplia discografía. Una década más tarde vendría Hi Bop Ska (1994) album que les reportó la primera de las dos nominaciones para los Grammy que cosecharon en esa época.

En la década de los 90 desarrollaron una gran actividad actuando en todo tipo de festivales y salas de USA y Europa, llegando por primera vez a España entre otros lugares. Tras unos pocos años dorados, el proyecto comenzó a dar sus primeras señales de fatiga a finales de esa década. El año 1998 fue fatídico para esta formación jamaicana por la pérdida de Roland Alphonso y Tommy McCook con apenas unos meses de diferencia. El grupo no tuvo más remedio que reinventarse y favorecer el relevo generacional.

Tocando junto con los nombres icónicos de Doreen Shaffer, Lloyd  Brevette, Lloyd Knibbs Lester Sterling la banda fue dando entrada a otros talentos jamaicanos más jóvenes como Val Douglas, Vin Gordon, Sparrow Thompson o Kevin Batchelor y también músicos norteamericanos como Ken Steward o Nathan Breedlove entre otros.

Y así hasta hoy, donde prácticamente no queda ningún miembro original en activo y The Skatalites se han convertido en una marca. Una marca sustentada eso sí por grandes músicos, cuya difícil misión será mantener vivo el espíritu original de un repertorio consagrado y transmitir a las generaciones más jóvenes el valor de la música jamaicana. En una época de tanta banalidad como la actual ese es un valor a conservar, aunque algunos no podamos evitar añorar terriblemente a sus fundadores, especialmente los que tuvimos la fortuna de experimentar en vivo su energía irrepetible. Que sigan vivas las leyendas y que los políticos lo vean.

El último que recoja y apague la luz…

Madrid tiene la fortuna de contar con una nutrida comunidad venezolana entre sus habitantes y eso es algo que quedó patente ayer durante el concierto de Desorden Público en la Sala Mon. Esas son las cosas que enriquecen esta ciudad y la hacen lo que es, un lugar donde casi se puede tocar el cielo con la mano (aunque eso sea a costa de achicharrarte al sol en la terraza del Círculo de Bellas Artes, uno de esos lugares maravillosos para no volver jamás…. al menos a la hora del aperitivo) Por fortuna, esta variedad urbana permite alternativas más terrenales, como sentirte por un instante en Caracas en plena calle Espoz y Mina, saboreando esos deliciosos perros tan locos y picantes, cargados de carne mechada, queso y docenas de salsas para elegir.

Gastronomía callejera caraqueña en plena calle Espoz y Mina (Madrid)

Madrid es una ciudad casi tan afortunada como Kingston (Jamaica) teniendo un consulado cultural tan relevante que viene de Caracas. Todo gracias a estos artistas que levantaron la bandera del ska jamaicano en Venezuela hace ahora más de tres décadas. Desorden Público lideraron el aterrizaje de ese ritmo en toda Latinoamérica a finales de los 80 y hoy son un referente para seguidores de varias generaciones, donde los padres se turnan con los hijos para desordenarse y lanzarse a la olla allá por donde pasa esta banda venezolana.

Ayer nos dejaron un brillante show a la altura de su propia leyenda (lamentablemente no se pudo decir lo mismo del sonido de la sala, que no estuvo a la altura del evento) Entusiasmaron a propios y extraños con dosis equilibradas de ritmo, memoria, homenaje y futuro, mucho futuro, encarnado en varios artistas jóvenes invitados que subieron a la tarima a desordenarlo todo junto a los caraqueños. Un placer desordenarse con ellos. El último que recoja y apague la luz.