
En el programa de hoy de Manda Carallo Show (EP22) hemos recordado a una figura muy importante para el mundo de la música, un ingeniero holandés llamado Lou Ottens que falleció la semana pasada a la edad de 94 años. No era músico que sepamos, pero es seguro su talento para el trabajo bien hecho y la excelencia técnica. Durante su larga trayectoria en Philips lo demostró cuando recibió el encargo de diseñar un nuevo soporte de grabación magnética que fuese ligero, económico y transportable. Un reto tecnológico que desembocó en el nacimiento de la cinta de cassette.
«A mediados del siglo XX solo se podía escuchar música en la radio, la tele o los tocadiscos. Era una actividad pasiva: escuchabas lo que emitían, o los discos que comprabas o te prestaban, que por aquel entonces eran caros y solo se editaba parte de la música.
En los años 50 ya existían cintas magnéticas, pero abultaban mucho, los reproductores eran enormes y era complicado colocarlas en el reproductor, se rompían con facilidad. Lou Ottens, que por aquél entonces trabajaba de ingeniero jefe en Philips, desarrolló una cinta de cassette de pequeño tamaño, compacta, barata y muy fácil de usar. El primer reproductor de cassette se presentó en 1963, aunque no se puso a la venta hasta 1965.
Fue toda una revolución. Las cintas de cassette eran muy sencillas de colocar en el reproductor, cabían en el bolsillo, y si se enredaban se podían arreglar fácilmente cortando y pegando, o metiendo un boli BIC, o un dedo, por los agujeros de la cinta.
Al ser más pequeñas exigían menos energía que los tocadiscos o las cintas magnéticas, así que podían usarse con un reproductor portátil, mediante pilas. ¿Quién no recuerda el mítico walkman de Sony?
Pero quizá la revolución más importante fue la posibilidad de grabar nuestra propia música o voz. Las cintas permitieron a la gente crear sus propios mix de canciones, o conservar grabaciones, voces, y sonidos para el recuerdo.
Las cintas de cassette se convirtieron en el formato físico de la música comercial y casera durante más de 30 años, hasta que en los años 90 fueron sustituidas por el CD. Curiosamente, otro formato físico en el que Lou Ottens fue una figura clave para su creación.»
Raphael, Camela, El Fary o Los Chichos -entre muchos otros artistas- le deben todo a este ingeniero de los Países Bajos, sin cuya contribución a la historia, las gasolineras serían hoy lugares mucho más aburridos donde sólo repostar combustible.
Intentando emular lo ocurrido con el vinilo, algunos pretenden hoy recuperar el formato cassette y darle un aire de modernidad en un ejercicio de postureo incomprensible, pero esa no parece una opción demasiado sugerente en nuestros días: daños al medio ambiente, regreso al ruido, involución tecnológica… Sin duda, las cassettes se fueron para siempre aunque dejaron un recuerdo imborrable que perdurará siempre. Que cada generación invente sus propias leyendas.
REFERENCIAS:
https://computerhoy.com/noticias/tecnologia/fallece-lou-ottens-inventor-cintas-cassette-827995




Algo similar ocurre con el nombre del grupo, ideado por Falk «Albert» Reinhard poco antes de su primera actuación en Dresde. La idea procede de una escena de una película de culto («Harold & Maude», 1971) donde Maude -la protagonista- acude a un funeral donde llueve y todos en el cementerio tienen paraguas negros. Excepto ella, que lo tiene amarillo. 